De América para el mundo


Antes de la llegada de los españoles a América, el resto del mundo no conocía las papas, el jitomate, el aguacate, el maíz, el chile, el cacao, los magueyes (el pulque y el ixtle) y los cactus (los nopales y las tunas). Debemos imaginarnos pues, cómo fueron en aquel entonces, las pizzas y el espagueti sin salsa de jitomate, las carnes alemanas sin papas horneadas, la repostería europea sin chocolate y el mundo de los niños europeos sin palomitas de maíz o papas fritas.
Todas estas significativas aportaciones vegetales fueron regalos que América le dio al mundo una vez que nuestros recursos naturales fueron conocidos y adoptados por los conquistadores europeos.
La diversidad biológica del mundo no se encuentra repartida homogéneamente en todo el planeta, existen regiones que concentran una mayor riqueza de especies y una mayor variedad de las mismas; es decir que de acuerdo con la geografía política del mundo actual, existen países y regiones más ricos en especies que otros, y por lo tanto, en algunas regiones evolucionaron y se presentan, especies que en los otros países y regiones no existen.
La evolución de las especies es el proceso responsable de que en cada continente o región existan especies únicas, y como consecuencia, en ellos también existen culturas que aprovechan sus recursos de formas distintivas.
De este modo, en nuestro continente americano se generaron las especies que aún ahora nos caracterizan como culturas únicas, mismas que al producirse el choque cultural intensivo de la colonización europea, fueron tomadas y adoptadas por las culturas del viejo mundo y que ahora son indispensables para la cultura global moderna.
La mayoría de las especies que nos caracterizan como Cultura Mexicana ya estaban aquí cuando el hombre llegó a América (hace poco más de 20 mil años), sin embargo su forma era silvestre y un poco distinta de como ahora la conocemos. El maíz, por ejemplo, era un zacate de muy pocos granos y los jitomates debieron ser muy pequeños o con muy pocos frutos.
Pero la parte más grandiosa de toda esta historia es el trabajo que realizaron nuestros ancestros para conocer, seleccionar, mejorar y armonizar todas las características de aquellas especies silvestres americanas no sólo en el terreno agrícola (principalmente en la milpa), sino en la creación de todo un ensamble culinario que ahora conocemos como Cocina Tradicional Mexicana, cuya base indiscutible es el Maíz.

En la actualidad nuestro planeta tiene un flujo constante de personas, mercancías y organismos de muy amplio alcance, situación que antes de la revolución industrial no era tan intensivo, y que antes del “descubrimiento de América” era aún más restringido, pero que sin embargo, existe desde que el hombre apareció como especie sobre la tierra.

Este vertiginoso proceso de mestizaje cultural global nos ha hecho olvidar o ignorar que muchas valiosas aportaciones alimenticias, medicinales y ornamentales del mundo moderno fueron trabajadas por nuestras culturas ancestrales y que por ello, es nuestro deber apreciarlas y seguir usándolas para defenderlas de la posible expropiación intelectual que podrían intentar las grandes empresas agroindustriales y sus invenciones transgénicas. Entre ellas podemos citar: Girasol, Flor de Nochebuena, Flor de Cempasúchil, Piña, Tejocote, Zapote, Vainilla, Mamey, Caoba, Achiote, Cacahuate, Quelites, Huazontle, Muicle y más.
Justicia spicigera (Acanthaceae)
Muicle
Planta medicinal mexicana con un gran número de aplicaciones en la medicina tradicional de nuestro país. Problemas digestivos, cólicos menstruales, depurativo y contra la anemia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario